...
Se asoma a la ventana, sigiloso y convaleciente
Aguarda de mí el remedio para su herida
Y yo en mi caos le ofrezco la salvación.
Llega vestido de sombras y espinas
danzando hipócritamente como gitanas.
En mi abstracción describo su figura;
es divergente con mi alrededor.
Lo adornan líneas esquizofrénicas
que maquiavélicamente juegan con la vida
y constantemente amenazan la razón.
No hay presencia de policromía
Sólo la dualidad de dos matices
Oscureciéndose como escala de grises.
La sincronía de sus movimientos
Se deleitan con aquel soneto del silencio
Que interpreta un violín sin cuerdas.
Su voz se desvela con gritos inmolados
Cada que aparece la vulnerabilidad de la conciencia.
Le conocí su doble faz.
En un envés se desliza giratoria con destellos de luz.
Pero al revés le resguarda el odio sepultado en ataúd.
Piel de ceniza, cabellos perpetuos y respirar infinito.
Es imposible percibir sus pasos
Aparece sin avisar
Sólo se siente su aroma
Cuando pretende luchar.
El vacío y la nada son sus cómplices
Y es el MIEDO
el autor principal.
|-|-Kelly Schweigen-|-

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