jueves, 29 de diciembre de 2011

SEPIA



 I

Y una vez más la vida serpentea sobre mi cabeza
ondeando sus pasos por mi consciencia
y borrando todo rastro de mi inconsciencia
obligándome a pensar.

II
A pensar en no pensar más.
Pero es basto el pensamiento
y con el pensamiento me basto
me hiero, me maldigo, me desvanezco.

III

Sangre detiene su curso laberíntico
y la omnipresencia de mi mente
se apodera de mi ser anulando mi vida
matando la resurección de mi alma.

IV

Se difunde en lo que no queda
recorriendo pabellones de
amor sepultado
porque me he suicidado con él.

V

Abnegada-mente
Aborrecida-mente
Baldonada-mente
Cínica-mente
Deplorable-mente
Desahuciada-mente
Errada-mente
Indolente-mente
Ilusa-mente
Final-mente

VI

Mente con vida, cuerpo sin vida
¿Por qué razón conforma
la palabra corazón, si es tan ajena a él?
O al menos, para mí lo es.

VII

Haz con mi mente lo que quieras
igual dejé de existir para tus ojos,
acaríciala, moldéala, transfórmala
mátala, entiérrala, olvídala.

VIII

Mente sin vida, cuerpo sin vida
Ya no hay recuerdos
Ya no hay sentir
Te puedes ir
Aunque ya te hayas ido.

IX

Mi recuerdo es distante
a tu memoria
Mis manos a tus huellas
Mis uñas a tus heridas
Mis pies a tus pasos
Mis ojos a tu mirar
Mi silueta a tu sombra
Mi existencia a tu vida
Me cuesta aceptar la despedida
Aunque ella tampoco tenga vida.

X

El Sol enciende sus brazos
para tocar mis pestañas
para invitarme a renacer
y me pronuncia una vez más:
"La vida misma muere para volver a vivir,
no es más que una muerte ajena a la muerte
que no tiene eternidad..."

|-|-Kelly Schweigen-|-|

domingo, 11 de diciembre de 2011

ME BASTA CONMIGO



 ¿Alma gemela?
Mi única alma gemela es la soledad de mi soledad.
¿Quién creó esa palabra que atrapa ilusiones
y las desecha como basura a relleno sanitario?
No hay mas alma gemela
que la compañía quimérica de mi existencia.
Yo soy mi media naranja,
no necesito más.
La completa mi otro yo,
lo que no soy y soy.

No quiero medio corazón que se una al mío
como imán a hierro.
¡Qué cursi suena!,
es ilegal en mi legislación.
Ya tengo el mío.
Aquel que bombea laberintos escarlatas
por todo mi cuerpo.
No el que bombea para darle vida a otra vida,
recorriendo capilares inmolados
con el látigo de la mentira.

A mi  no me engañan
No hay príncipes azules.
¡Qué irrespeto hacia ellos!
Déjalos en sus cuentos de hadas.
Es allí donde pertenecen
junto a la nieves y a la cascanueces.
Yo soy la del cuento no escrito
y nunca pensado.
¿Colorín colorado?
¡Qué inmundicia se han inventado!

Cuándo comenzará la aurora
proclamando a gritos
que éstas metáforas se han marchitado.
¿Dueño de mi amor?
Ni siquiera soy la dueña del mío.
que trace su camino de vuelta
Y siga siendo el dictador de su vida
no de mis huesos
ni de mi carne
ni de mi alma.

|-|-Kelly Schweigen-|-|

jueves, 8 de diciembre de 2011

CONTIGO
(JOAQUÍN SABINA)


 
Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.


domingo, 4 de diciembre de 2011






Trescientos segundos palidecieron
como el grisáceo cielo
luego de ensombrecer tus pasos
con mis pestañas,
luego de polinizarte
con el pensamiento.

Las piedras amorfas del mural
continúan frenéticas en su sitio,
frenéticas para sí.
Cadáveres humanos deambulan sobre el asfalto
Todos cadavéricos
Uno palpitante.
Sólo uno
Sí, tú.
Pero te alejaste como barca en altamar
Sin rumbo fijo, pero con libertad...

Corcho de ilusiones
cubriendo el vino fermentado
de añoranzas vencidas.
Beberé el elixir del silencio
para ahogarme en él por un instante
y embriagarme con la exquisitez
de la indiferencia.

Las medias desmadejadas se conservan
en el desván de mi conciencia
esperando a ser usadas
para despertar el deseo vehemente,
la saciedad muda,
el placer sepultado.

Maldigo la minifalda que se alimenta
de afrodisíacos
y sonríe con el aroma
de la testosterona.
Ponérmela tan siquiera de casualidad
despertaría la entrega oculta,
el amor soñado.

No es de otra manera;
sino danzando entre los cascabeles
del libertinaje.
No es de otra manera;
sino regresando al génesis
para desvestirme y dilatar pupilas
y dilatar pasión...

Me compraré entonces
los tacones rojos de aquella tienda exclusiva
y confundiré con mis huellas
tus ansias envueltas
de carne pútrida.

Aquí me encuentro sentada
en la silla ajada por los años,
así como yo,
ajada por el recuerdo.

Acechar de mordiscos
cualquier pecho masculino perdido
para encontrarme en él y sonreír hipócrita,
ardiendo de dolor en las entrañas.

Mi cuerpo como pasabocas
de hormonas desconocidas
y miembros por conocer.

Ser la de los cabellos de seda
provenientes de capullos etéreos.
Ser la de las lágrimas negras
caudalosas en invierno,
en soledad.
Ser la del pintalabios rosa,
sabor canela,
sabor veneno.

Y me veo aquí
como la mujer puta que no soy
Pero desgarradamente desarías que fuera
para amarme,
al menos por una vez
en tu efímera vida.

|-|-Kelly Schweigen-|-|