martes, 27 de marzo de 2012

...




Se asoma a la ventana, sigiloso y convaleciente
Aguarda de mí el remedio para su herida
Y yo en mi caos le ofrezco la salvación.

Llega vestido de sombras y espinas
danzando hipócritamente como gitanas.
En mi abstracción describo su figura;
es divergente con mi alrededor.

Lo adornan líneas esquizofrénicas
que maquiavélicamente juegan con la vida
y constantemente amenazan la razón.
No hay presencia de policromía
Sólo la dualidad de dos matices
Oscureciéndose como escala de grises.

La sincronía de sus movimientos
Se deleitan con aquel soneto del silencio
Que interpreta un violín sin cuerdas.
Su voz se desvela con gritos inmolados
Cada que aparece la vulnerabilidad de la conciencia.

Le conocí su doble faz.
En un envés se desliza giratoria con destellos de luz.
Pero al revés le resguarda el odio sepultado en ataúd.
Piel de ceniza, cabellos perpetuos y respirar infinito.

Es imposible percibir sus pasos
Aparece sin avisar
Sólo se siente su aroma
Cuando pretende luchar.

El vacío y la nada son sus cómplices
Y es el MIEDO
el autor principal.


|-|-Kelly Schweigen-|-

martes, 20 de marzo de 2012

ENTRE ETERNIDAD Y ALMAS


Tintas muertas escriben por mí
Se dejan llevar por la lluvia ácida
que acontece nocturna.
Danzan con la melodía de las velas apagadas
Y del humo yacente en la esperma fatigada.
Dibujan el contorno de las letras
Diáfanas y serenas curvean la alborada
de un nuevo pergamino
de palabras sepultadas.

Ella se despidió ayer en canción.
Hablen versos, en lugar de mi voz:

                                      Ayer murió la muerte y revivió la vida
                         La eternidad se toma un café,
                                      cruza sus piernas y les habla a las almas
                               “Aguardad devoradoras de espíritus,
                                             Dejad que la soledad obre y lo haga por mí”

Soledad, protagonista de poemas melancólicos
    Ahora es la protagonista de crímenes metafísicos.
Una arma blanca que apuñala mentes.
Una oración que le reza al suicidio.
              
                              “Y ustedes almas, no permitáis que
                                    La soledad se convierta en sus vuelos
                                           Cuando se empieza a depender, insaciable
                                            de compañía, se vuelve más vacío el vacío.
                                      Ya sois los suficientemente vacías para
                                      seguir abriendo paso caprichosamente;
                          eso es decisión de los humanos,
                   de los mortales”

No hay más angustia que la esperanza misma
Que la sed de sentir ajeno.
Que la fe en banca rota
Que las metáforas pasionales
Que el egoísmo reprimido.
Que la despedida intermitente.
Que la conveniencia ignorada.
Que las amenazas silenciosas de castigo divino.
Que el paralelismo de la sociedad 
y el imaginario de la religión,
esa religión que atropella pensamientos.
No hay más angustia que la conciencia
de ser conscientes.
                 
            “Ja, dejadlos...
                Ellos se matan solos
                         No me queda sino esperar
                               Pues sólo soy una ilusión más”


|-|-Kelly Schweigen-|-|
               

jueves, 8 de marzo de 2012




Fangos envueltos en urnas de marfil
Venas cercenadas en la memoria de lo subterráneo
Párpados fatigados de las efímeras noches
Inconsciente cuestionado en el tiempo
Alma detrás del umbral del delirio.


Delirio callado, silencioso y oculto.
Mátame soledad y entiérrame contigo
Eres la mejor lápida y el más hermoso epitafio.
Cúbreme con las noches metafísicas
Y rodéame con el olvido de la contradicción.

La eternidad  metafórica de una vida sin vida
es la antesala para una despedida permanente
y el final para un latido persistente.

Acudo a las mundanas tinieblas
a que me oscurezcan con su luz
para trascender en la mirada
para aguardar en el misterio.

Enséñame a odiar sin desear el odio.
Que fluya como una corriente desconocida
Que desemboca de un sin- sentido
Pero que viaja con el sentir.

A mi costado, la ausencia del espíritu.
A mi pecho, la ceguera ilusoria de la realidad.
A mis pies, el camino impreciso del rumbo vacío.
A mi cabeza,  el ser reprimido de un deseo constante.
A mis espaldas, la muerte silente
ocultando su cara a la vida,
pero amenazándola con cada espina.

Letras devoradoras de visiones realistas
y creadoras de utopías
plasmen por mí:
De las lágrimas pueriles
De los inequívocos sentires
Y de la maldita suerte
de ser humana.

|-|-Kelly Schweigen-|-|