jueves, 8 de marzo de 2012




Fangos envueltos en urnas de marfil
Venas cercenadas en la memoria de lo subterráneo
Párpados fatigados de las efímeras noches
Inconsciente cuestionado en el tiempo
Alma detrás del umbral del delirio.


Delirio callado, silencioso y oculto.
Mátame soledad y entiérrame contigo
Eres la mejor lápida y el más hermoso epitafio.
Cúbreme con las noches metafísicas
Y rodéame con el olvido de la contradicción.

La eternidad  metafórica de una vida sin vida
es la antesala para una despedida permanente
y el final para un latido persistente.

Acudo a las mundanas tinieblas
a que me oscurezcan con su luz
para trascender en la mirada
para aguardar en el misterio.

Enséñame a odiar sin desear el odio.
Que fluya como una corriente desconocida
Que desemboca de un sin- sentido
Pero que viaja con el sentir.

A mi costado, la ausencia del espíritu.
A mi pecho, la ceguera ilusoria de la realidad.
A mis pies, el camino impreciso del rumbo vacío.
A mi cabeza,  el ser reprimido de un deseo constante.
A mis espaldas, la muerte silente
ocultando su cara a la vida,
pero amenazándola con cada espina.

Letras devoradoras de visiones realistas
y creadoras de utopías
plasmen por mí:
De las lágrimas pueriles
De los inequívocos sentires
Y de la maldita suerte
de ser humana.

|-|-Kelly Schweigen-|-|
 

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