ENTRE ETERNIDAD Y ALMAS
Tintas muertas escriben por mí
Se dejan llevar por la lluvia ácida
que acontece nocturna.
Danzan con la melodía de las velas apagadas
Y del humo yacente en la esperma fatigada.
Dibujan el contorno de las letras
Diáfanas y serenas curvean la alborada
de un nuevo pergamino
de palabras sepultadas.
Ella se despidió ayer en canción.
Hablen versos, en lugar de mi voz:
Ayer murió la muerte y revivió
la vida
La eternidad se toma un café,
cruza sus piernas y les habla a
las almas
“Aguardad devoradoras de
espíritus,
Dejad que la soledad obre y lo
haga por mí”
Soledad, protagonista
de poemas melancólicos
Ahora es la
protagonista de crímenes metafísicos.
Una arma blanca que
apuñala mentes.
Una oración que le
reza al suicidio.
“Y ustedes almas, no permitáis que
La soledad se convierta en
sus vuelos
Cuando se empieza a depender,
insaciable
de compañía, se vuelve más vacío el vacío.
Ya sois los suficientemente
vacías para
seguir abriendo
paso caprichosamente;
eso es
decisión de los humanos,
de los
mortales”
No hay más angustia
que la esperanza misma
Que la sed de sentir ajeno.
Que la fe en banca
rota
Que las metáforas pasionales
Que el egoísmo reprimido.
Que la despedida
intermitente.
Que la conveniencia
ignorada.
Que las amenazas
silenciosas de castigo divino.
Que el paralelismo de
la sociedad
y el imaginario de la religión,
esa religión que atropella pensamientos.
y el imaginario de la religión,
esa religión que atropella pensamientos.
No hay más angustia
que la conciencia
de ser conscientes.
“Ja, dejadlos...
Ellos se matan solos
No me queda sino esperar
Pues sólo soy una ilusión más”
|-|-Kelly Schweigen-|-|
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