domingo, 3 de julio de 2011

CUARTO MENGUANTE


Y fue allí,
en aquel jardín donde los pétalos
no pintaban los claveles.
Donde el follaje caía desaforadamente
desvistiendo los sauces.
Donde las luciérnagas camuflaban
su luz con la humedad de mis lágrimas negras.
Donde la bruma empañaba
el espejismo de una constelación.
Donde no se oía ni el eco de mis suspiros.
Donde los latidos se desvanecían
como el brillo de mis zafiros.


Despierta
Silencio
Sién…te…me
Pronunció tu iris acanelado.
Des…cú…bre…me
Recitaron tus labios de otoño.
¿Acaso no sabes que estoy aquí
para desaparecer el gris de tu aire?
¿Acaso no sabes que llegué
para unir mi voz con la tuya en una sola melodía?
¿Acaso no te percatas de que mi presencia
le  quiere devolver las gaviotas a tu cielo?
¿Porqué andas tan extraviada entre tanto cieno y verdor
si mi mano sostiene la tuya y mis párpados rodean tus rizos?

Y es que preferí tu piel que al mismo firmamento
porque ella me brinda las estrellas del corazón.

Ahora,
en este instante,
en que despierto,
callo, te siento
y te descubro…
Quiero que el brillo de nuestras pupilas sea uno 
para iluminar la otra parte de la luna
De nuestra luna
De nuestra noche.


|-|-Kelly Schweigen-|-|