lunes, 21 de julio de 2014

MIL DESPEDIDAS





Eres ese fragmento de Universo 
que evoca eternidades.

En ti 
no hay fugacidad ni tiempo.

Me enseñaste a caminar en el viento 
con dirección al infinito
A cerrar los ojos para trascender el mundo 
y sus realidades amargas
A dejarme recorrer el tacto con la respiración 
de tus pupilas de iris azabache 
A pronunciar las palabras que creía inexistentes 
en la atmósfera con letras de oxígeno
A ser impredecible 
como los temidos caprichos del océano.

Me enseñaste a deletrear los suspiros 
y a cantar silencios matutinos
A volar con las alas que me tejiste 
entrecruzando primaveras azules
A mirar el lado oscuro de la luna 
como sentencia de la noche sin minutero
A divagar en el vacío como si fuera otro paraíso 
situado a mil kilómetros del cielo
A conocer el insomnio 
desvistiéndose de un solo pensamiento
A extender la oscuridad 
para fusionar las pieles en una sola sombra
A desear la existencia 
con sólo pasearme entre tus dedos cálidos.

Me enseñaste a enunciar mil despedidas 
con el regreso a sus espaldas
A odiar las tentaciones de olvidar 
y las obstinadas longitudes de la distancia
A sepultar la voz 
en las profundidades de la mirada.

Me enseñaste a amar 
con las dimensiones inabarcables del alma

Así

Hasta el infinito 
del infinito.


|-|-Kelly Schweigen-|-|

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