lunes, 26 de septiembre de 2011

DIENTE DE LEÓN





A veces me pregunto
Cómo callar sin sentir
Que no sea el morir.
El silencio está inquieto
Escarba entre los vestigios de mis pupilas
las visiones entrecortadas de mi memoria.
El quiere sentir,
yo no quiero que sienta.
Sobrevive con el recuerdo,
yo no quiero recordar.
Se alimenta de las lágrimas,
yo no quiero llorar.
Se multiplica con el placer,
yo no quiero estremecer.
Murmulla con el besar,
no deseo el caminar en los labios de coral;
ásperos de tanto lastimar.
Se deleita con el mirar,
no deseo en tus ojos reflejar.
Mengua con el escuchar;
y es cuando más
me alejo de las palabras,
pútridas de tanto aniquilar.
Anochece con el olvido
¡Qué ansias de olvidar!
Se aleja con el vacío,
ya no quiero amar.
Se eterniza con la muerte,
pero aún me sostiene el movimiento de los párpados,
mutilados de tanto sollozar.

A veces me pregunto
Cómo sentir sin callar
Que no sea el hablar
Y que las palabras permanezcan
evitando el pronunciar;
pero que viajen y retumben en los oídos
de aquellos cuerpos sin alma.
de aquellos corazones de cristal.
Que ilusionan, pero abandonan.
Que cautivan, pero engañan.
Que viven, pero fusilan.

Nadie escucha, todos oyen.
Nadie mira, todos ven.
Nadie ríe, todos sonríen.
Nadie odia, todos matan.
Nadie muere, todos callan.
Mentes bípedas
Sofocantes, arbitrarias, y egoístas.
Superficiales, débiles, inútiles y consumistas
¿Qué consumen?
Los restos de mi espejo destrozado.
Enmudecen cuando ven el reflejo hecho trizas
Y se alejan…
Pero ya es tarde.
Otros no se alejan
y continúan desdibujando mi rostro
perpetuado en el vidrio.
¿Cuándo se detendrán?...
Nadie,  soy yo
Todos, mis pensamientos.

|-|-Kelly Schweigen-|-|


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